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La Promesa que No Está en el Contrato
El fideicomiso inmobiliario te dice: "pon tu dinero, nosotros hacemos el resto". Lo que no te dice es que el resto incluye decisiones que tú no controlas, plazos que tú no manejas y costos que tú no anticipaste.
La trampa no es la maldad. Es la omisión.
Entras porque quieres rentas sin ser landlord. Sales porque descubriste que delegar no es desaparecer. El administrador puede equivocarse. El inquilino puede irse. La propiedad puede vaciarse. Y tú, desde tu asiento de inversionista "pasivo", solo puedes mirar.
Plataformas como 100 Ladrillos acortaron la distancia entre el inversionista y el activo. Dieron liquidez, transparencia y fracciones más pequeñas. Pero no eliminaron la ley de hierro de los fideicomisos: quien opera, decide. Quien pone el dinero, espera.
Vale la pena si esperas con paciencia. No vale la pena si esperas con urgencia.
Ahí está toda la diferencia.
